lunes, 8 de septiembre de 2008

Reflexiones sobre el LHC

Como algunos ya sabréis (y a los que no lo sabéis ya os lo digo yo) el día 10 de Septiembre se pondrá en marcha el LHC: El Gran Colisionador de Hadrones. Ésto no es el título de la nueva novela de Dan Brown (aunque lo parezca), es realmente un acelerador de partículas (el mayor de la historia) situado en Ginebra (Suiza) y con el que los científicos esperan recrear los orígenes del universo en busca de nuevas partículas y teorías que nos acerquen un poco más a nuestros orígenes.

La noticia a dado lugar a infinidad de mensajes, emails en cadena, declaraciones y demás parafernalia apocalíptica alarmista sobre un eventual fallo en la puesta en funcionamiento del LHC que daría lugar a una serie de cataclismos que acabarían con el planeta tierra e incluso con el universo. Hecho improbable, pero que algunos científicos críticos con el proyecto han calificado de "posible" en un 0,01%.

Esto podría reforzar mi teoría del bucle: Si lo que finalmente consiguen éstos científicos es recrear exactamente el momento inicial del universo… ¿No se nos tragará el Big Bang (creado artificialmente), junto al resto del universo conocido, para dar lugar a un nuevo universo desde cero? En el que 15000 millones de años después una especie humana, decida tener la misma idea y vuelva a comenzar la historia. Y la rueda atemporal siga girando y repitiéndose de manera infinita. ¡O mejor aun! ¿Y si el experimento tuviera éxito, y diera lugar al origen de un nuevo universo controlado que experimentara lo ocurrido con el nuestro propio y siguiera la misma evolución pero tal vez en un espacio temporal diferente? Eso podría explicar nuestros orígenes y de alguna manera mostrar lo triste y casual de nuestra existencia, ya que seríamos fruto de un experimento controlado y nuestro destino guiado en lo que tal vez no sea más que un juego de niños de un ente superior, como quien controla la vida de Niko Bellic en GTAIV o decide reiniciar su partida en Los Sims…
De todos modos en ambos casos seríamos arrojados al eterno dilema filosófico de ¿Qué fue primero? ¿El huevo o la gallina? Y quedaría en el aire las preguntas a las que precisamente se está buscando solución: ¿Quiénes somos? y ¿De dónde venimos?

Finalmente no creo que nada de esto ocurra (y si lo hiciera sería una putada porque me convertiría en el mayor genio del planeta y nunca se sabría ni quedaría para las posteridad), ni mucho menos que sea el fin del mundo, ni nada parecido. Lo que si que va a suceder es un importante avance científico en el campo de la física y un escalón menos por subir en ese largo camino que lleva recorrido el ser humano desde sus orígenes en la búsqueda del conocimiento absoluto. Tal vez pueda parecer un escalón algo caro (7000 millones de euros), pero se queda en nada frente a inversiones como el último avión de combate estadounidense en el que se han invertido 16000 millones de euros y tiene un coste de otros 1800 millones por unidad y con un único objetivo radicalmente opuesto: bajar de golpe muchos de esos peldaños en la carrera humana que tanto nos han costado subir.

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